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El poder de los cuencos tibetanos

2016-05-18 14.33.43

Este bonito cuenco , es de 14.5 x 5 cms hecho artesanalmente con una mezcla de 7 metales, cada uno de los cuales simboliza un planeta: oro (Sol), plata (Luna), mercurio (Mercurio), hierro (Marte), plomo (Saturno), estaño (Júpiter) y cobre (Venus). Con Ojos de buda grabados en su interior, doble dorje en la base exterior y el Om Mani Padme Hum en el borde. También suena fácilmente por vibración alrededor del borde. Su uso es ritual y terapeútico pues actúa sobre los chackras. Viene con un cojín brocado, mazo y en caja artesanal.

Los cuencos tibetanos, también llamados cuencos sanadores, son originarios del Tíbet, Nepal y Bután. Datan al menos de 2000 años A.C y tenían usos astrológicos, terapéuticos y para rituales secretos. A partir de los años cincuenta del siglo pasado, al comienzo de la ocupación china del Tíbet, el éxodo de los monges tibetanos los ha difundido por todo el mundo

En Essència Shen queremos que descubras o sigas disfrutando de su sonido con unos pequeños consejos:

Como cada cuenco tiene un sonido único y cada persona una manera peculiar de tocar según su carácter o estado de ánimo, te recomendamos experimentar con el sonido

  • sujetando el cuenco por su base con la punta de los dedos
  • sosteniéndolo sobre la palma de la mano
  • colocándolo sobre una tela mullida
  • golpeándolo en el borde superior externo variando la presión o la velocidad
  • cubriendo el mazo con fieltro o goma
  • tocando varios cuencos a la vez para multiplicar el efecto de los sonidos

La vibración intensa y prolongada del cuenco no sólo se oye, también se siente. La percepción se acentúa si se aproxima al cuerpo pues lo estimula para recrear su propia frecuencia armónica. La zona del plexo solar es particularmente sensible, ya que puede alterarse en momentos de tensión. La vibración del cuenco la descongestiona y relaja. En general, el efecto de la vibración en el cuerpo tiende a eliminar las tensiones, a desbloquear la energía en órganos y meridianos. También limpia el ambiente de energías negativas o bloqueos emocionales y crea un instante de paz

El cuenco debe dejar de tocarse si empieza a resultar difícil mantener la concentración o, simplemente, cuando la vibración se haga desagradable, aunque sea el primer toque

La primera condición para relajarse es sentir el cuerpo. La segunda, apaciguar la mente.

¡Vamos a probar esas sensaciones!

  • De pie, en lugar tranquilo y sin ruido: sujetar el cuenco a la altura del estómago con la atención puesta en la vibración
  • Hacerlo sonar paulatinamente de abajo a arriba, en la línea que va del pubis al entrecejo, deteniéndote en las zonas más sensibles
  • Tendido sobre la espalda, colocar el cuenco sobre el cuerpo en una zona particularmente sensible o tensa y tócalo dejando penetrar la vibración hasta que se despierte una sensación de paz

Ahora, a beneficiarse de esas maravillosas vibraciones y el efecto que producen  sobre nosotros. Éstas son unas pequeñas pistas de cómo usarlo pero, recuerda, deja siempre un lugar para tu creatividad y experimenta

Fuente: Tierra Zen

 

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